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domingo, 26 de agosto de 2012

DISCURSO DE AGRADECIMIENTO EN ACTO DE LA UNIVERSIDAD ESTATAL DE MILAGRO POR MIS 50 AÑOS DE PERIODISMO.


(Ante el Rector, el Master Javier Paguay y directivos de la UNEMI así como centenares de estudiantes, especialmente los organizadores de 9o nivel de Comunicación social.

Quiero agradecer en esta noche inolvidable, a la Universidad Estatal de Milagro, a su Señor Rector Mafer Jaime Orozco Hernández, a mi querido amigo y colega Javier Paguay, a los alumnos de 9o semestre de Comunicación social y en general a todos quienes organizaron este bello homenaje. Y quiero destacar el hecho de que, como no ocurre generalmente, no se esperó a que hubiera fallecido para homenajearme."En vida que me quisieran, de muerto ya para qué..." dice el filósofo ecuatoriano Gerardo Morán y creo que tiene razón.

Y me siento doblemente satisfecho por que este homenaje me lo brinda la comunidad universitaria que en materia de enseñanza periodística mas merece mi respeto y admiración en todo el Ecuador. Por que en la UNEMI se están formando verdaderos periodistas, conscientes de su responsabilidad social e histórica, dignos herederos de nosotros, los viejos maestros.

Por que la cátedra periodística no puede continuar alejada de la realidad. No se puede continuar enseñando a los futuros periodistas una realidad virtual que los prepara para trabajar en un país inexistente. Si algo admiro de la UNEMI es el respeto que se le tiene a la práxis periodística.El sentido común, la lógica académica con que se enfrenta la realidad y el compromiso con la historia.

Por eso estoy aquí y no en otras aulas mágnas. Por que llegar a los 50 años ininterrumpidos de ejercicio de una profesión tan agobiante, acosadora y axfisciante como esta, merece un auditorio como este. Gente que me entienda.Gente a la que entiendo.

Alguno de los estudiantes de la UNEMI me preguntó en uno de los tantos reportajes que generosamente me han hecho, que música preferiría que sonara el día de mi entierro. Le confesé que ya la tenía escogida y lista en una vieja grabadora de casette. Allí grabé 10 minutos con el ruido infernal de la rotativa de EXTRA, la Goss Metro 4 pisos en que se imprime el diario de mayor circulación. Grabé el ruido de la rotativa mas poderosa del Ecuador botando 400 mil diarios a razón de  20 mil cada quince minutos. Esa, la música mas maravillosa del mundo, es la que he escogido para que me acompañe mientras trasladan mi ataud de Piqueros, donde seré velado, a Salango donde me sepultarán a la espera de que el mar me lleve con el primer aguaje, cumpliendo mi sueño de que mis huesos naveguen al garete en el mar de Pizarro y de Balboa, en el mar del spondilus, en el mar de Ecuador.

Hace 50 años, cuando me inicié como reportero, la mayoría de los aquí presentes no había nacido.
Tampoco había nacido el Internet, la TV a color,las minigrabadoras, los smartophones, los celulares, la web, el face, el twiter, las web cam...
Vengo de otro mundo. Por eso mi genuino asombro medio siglo después de aprender a manejar una vieja máquina de escribir underwood o remington, ante las maravillas de la tecnología moderna que facilitan el trabajo de los periodistas modernos.

Yo, que me inicié en periodismo impreso en la era del plomo y los linotipos,preparo ahora el lanzamiento de los noticieros on line por la nueva emisora por Internet que maneja mi empresa. Yo que en la radio me inicié con las enormes grabadoras hugger y los transmisores en am, ahora estoy en una radio digital que se escucha con la misma calidad de sonido en Pekín o en la Patagonia. Yo que salía a hacer mis reportajes para la revista Cromos con equipo de fotógrafo y conductor, ahora cargo en este solo aparatito, la posibilidad de hacer fotos, grabaciones, mensajes, comunicación de todo tipo y puedo desde aquí transmitir mis noticias.
Es un tremendo cambio el que he vivido en la parte tecnológica. Y en la parte humana, ¿de que puedo quejarme?. Cuando me vaya me llevaré una maleta cargada de recuerdos,imágenes y emociones mas valiosa que cualquier capital material.

Lo he visto todo. El horror, la muerte, la sangre, la violencia.Pero también la justicia, la alegría, la risa y la satisfacción del deber cumplido. Mi cuerpo lleva las huellas de 10 atentados, los balazos que no me mataron a mí, como si lo hicieron con 180 reporteros colombianos asesinados en 10 años. Mis ojos se irán con el recuerdo de miles de crónicas, de reportajes y noticias escritas, contadas o gritadas, ahí donde los demás susurran.
Mil gracias UNEMI, mil gracias Ecuador. Los años que vienen serán mas duros todavía. Terribles peligros se ciernen sobre nuestra profesión, sobre este maldito oficio que practicamos con amor y pasión.

Deben ustedes estar preparados para el inmenso sacrificio y los problemas que conllevan el ser periodista.
Y, dentro de 50 años, cuando sean ustedes los que estén recibiendo este homenaje, recuerden a este viejo reportero que pasó por el Ecuador, como un rayo, como un relámpago apasionado.

Mil gracias

La Cronica Roja, Henry Holguín en ASI SOMOS de Ecuavisa.


HOT TOPIC, Henry Holguin La Crónica Roja



Ya llegó... ya está aquí... EXTRA ONLINE, la radio en HD

Jerson Ruiz, Guayaquil

A las 09:00 de ayer se abrió la señal en vivo de EXTRA online, la radio en HD, es decir en Alta Definición (en inglés High Definition), mejor dicho la señal más nítida y bacán del mundo que nace en el corazón de la redacción del diario de mayor circulación del Ecuador, EXTRA y se la escucha en el mundo gracias a la magia del Internet.


El debut mundial de nuestra emisora se dio con dos programas: El Noticiero, a las 09:00, con la conducción de Henry Holguín, tuvo como primer invitado al exjugador de Barcelona, Carlos Alfaro Moreno, el “Beto” habló de su vida y de la felicidad que vive la afición del Ídolo en esta temporada.
“De corazón que todo salga bien, que el éxito que tiene EXTRA en el pueblo del Ecuador siga también en la radio en Internet, es una bendición para quienes viven fuera del país poder ahora escuchar EXTRA online”, dijo Alfaro Moreno.

Mientras que Henry le confesó que todavía guarda la camiseta con la cual “Alfarito” marcó muchos goles para el Ídolo.
El Noticiero es diferente al resto, las noticias son difundidas con la chispa y creatividad de Diario EXTRA.

Desde las 10:00 se escuchó el primer programa de La Hora de El Verdugo, donde se habla de todo, desde farándula hasta temas de la vida cotidiana combinado con la música más rica.

Ayer se registró muy buena sintonía desde Estados Unidos, España, Argentina y muchas partes más donde hay ecuatorianos que desde sus hogares mantienen vivo el sentimiento por su patria.


EXTRA online es una manera diferente de hacer radio a través de Internet. Lo que se viene en nuestra emisora es digno de ser escuchado desde aquí hasta la conchinchina. Así que escucha la programación de EXTRA y envía saludos y mensajes a través de Twitter, en @DiarioExtraEC.

viernes, 24 de agosto de 2012

¡LOCO POR UN DÍA! Reportaje testimonio de la locura Urbana

Diario Occidente Miércoles 14 de Noviembre de 2001

Henry Holguin, disfrazado de indigente pasa un día,
recogiendo basura, pidiendo limosna y comiendo sobrados
para subsistir.
Decidimos renunciar a la razón por 24 horas, cambiar la ropa tradicional por los harapos, el baño diario por la suciedad perenne y volvernos locos por un día. El resultado es una serie de conclusiones bien interesantes.

Henry Holguin.

"LOCO, LOCO, ME LLAMA LA GENTE..." (Astor Piazzola, "Balada para un loco")

La verdad, desde hace rato la gente viene diciendo que yo estoy loco, lucas. Tal vez tengan razón, Me he pasado gran parte de mi vida transitando la angosta linea que separa la razón de la locura. Y recuerdo ocasiones en las que no puedo definir el lado en que estoy. En mas de una ocasión he estado apunto de salir corriendo a "voliar" piedra. Y me he salvado de San Isidro (Clínica Mental) por apenas un pelito.

Pero nunca me había dejado llevar de la sinrazón o arrastrar de la locura. Nunca. Excepto el viernes de la semana pasada, cuando, en desarrollo de estos reportajes "testimonio" para OJO decidí volverme loco por un dia.

¿Acaso usted no ha querido hacerlo? Digamos, romper con todo, pegar gritos en la calle, no preocuparse por la apariencia, no bañarse, pedir limosna, comer sobrados, bucear en los tachos de basura. ¿Verdad que si lo ha deseado alguna vez?

Yo envidio la libertad de los locos,  su sonrisa abierta y desdentada, su absoluta integridad y falta de hipocresía. Y me duele su soledad, su abandono de todos.

LA TRANSFORMACIÓN

Demore tres horas en convertirme loco mendigo. Fue lo que gasto Martha mi maquilladora, en cubrirme con una espesa costra de betún, ceniza y carbón molido, todo mezclado con engrudo y tierra, dando la impresión de una capa de hollín de 15 días sin bañarse. Luego me coloco un buzo lleno de rotos, por donde se me salia la prominente barriga. Lo complemento con una chancleta rota haciendo juego con un zapatón viejisimo, esto ultimo prestado por Pedro, mi vecino.
Complete el ajuar con el clásico costal, que rellene con un par de latas, muchos periódicos y panales de huevos.

- Viernes 2:00 p.m. Estoy listo. Comienzo el recorrido.
Debo iniciarlo en la puerta del periódico. Cuando llego, me informan que le fotógrafo no tiene rollos y que debo esperar. Me siento en el piso y empiezo a pedir limosna.

- No he almorzao, mamita, no he almorzao...

Finjo una embolia que me obliga a hablar enrevesado. También una cojera. Sobre mi pasan varios empleados del periódico sin reconocerme. Pasa nuestro columnista, el abogado Miguel Yusty. Le pido limosna pero ni me ve.
(El día anterior estuve en "Los Turcos" donde Yusty me invito a comer un delicioso Tahini de Arvejas y carne encebollada. Ahora, apenas unas horas después, Yusty no me reconoce).

No puedo evitar el pensar que seria de mi vida si en realidad hubiera llegado hasta este extremo ¿cuantos de mis amigos me reconocerian?

Cronica Original, tomada del Diario Occidente Cali - Colombia
"LOCO POR UN DÍA" segunda parte

Esta es la segunda entrega de nuestro informe especial. Veremos aqui, la mentira diaria de la mendicidad fingida y el desamor de quienes solo ven las apariencias.

Henry Holguin.

Me paro frente al CAM (Centro Administrativo Municipal) con mi bulto al hombro, viendo pasar a los cuerdos. Va rumbo a sus oficinas, apurados, hablando por celular, a pagar sus cuentas, a revisar sus tarjetas de crédito, a hacer esa llamada urgente. También, algunos, se apresuran a arreglar el "lleve", a hacer la componenda, el "truquito y la maroma" de que hablaba Fiol.

Pasan frente a mi, sin reconocerme, muchos amigos de mi antiguo oficio político, en buena hora abandonado. (Debi estar loco, por esos años). Le pido limosna, mirándolo a los ojos, a quien fuera mi compañero de formula en una candidatura para el Consejo, Jorge Gamboa, del Moir. Ni me mira.

Camino hasta el cabildo y casi me tropiezo con mi amigo Carlos Urresty, con el celular pegado a al oreja, quien descuidadamente saca una moneda de mil pesos y la pone en mi mano ennegrecida de mugre.
Sigo caminando y llego al puente España; en la calle 11.
Allí la veo. Es aquella mujer a la que ame alguna vez, y que, seguramente, también me amaba. Camina flotando gracilmente sobre el mundo con sus piernas caleñas y caderas generosas. Pasa por mi lado y me mira con aquellos ojos garzos, ahora inexpresivos. No vuelve la cabeza.
Acuso el golpe.
Perdido entre la multitud, sin nadie que te conozca ni te ayude,
sin una persona a quien recurrir, la infinita soledad del loco
y mendigo es impresionante. Nunca me sentí tan indocumentado,
tan sin familia, tan sin nada.

Así es la vida. Todo depende de tu estatus, de tus vestidos, de tus zapatos, de tu apariencia. Recuerdo a mi padre: "Hijo, hay que comer m... pero eructar pollo...". Colocate un vestido entero con corbata y lustrate el pelo y los zapatos. Seras un Doctor. Dejate caer en un par de chanclas viejas, vistete como un trapeador y aquellas que te amaron no volveran la cabeza.

Me siento en aquel puente, al lado de la señora con la niñita, que pide encarecidamente "un bocadito para mi hija". Diez minutos después averiguo que la niña no es su hija. Se la alquilan por $10.000 diarios. La verdadera mama vive en Aguablanca.

En "Las Palmas" se conmueven y me dan mas comida. Con la que recibí del embolador, ya van dos cajas de suculentos sobrados. No están mal.

Me deslizo por la 13, confundido entre la gente. En la esquina de la Sexta, un morocho sonriente me mira desde su desgracia. Tiene una pierna enyesada y la otra llena de clavos que sobresalen terrorificamente de la piel, atornillados al hueso. Me siento a su lado y en pocos minutos el morocho me sombra. Con un gesto casual, retira los clavos de su pierna para rascarse. Descubro que, en realidad, es un ingenioso dispositivo metálico que se pega a la piel. Ambos reímos.

- Conseguiste uno... - me dice - si queres yo te llevo donde los hacen...
Todo esto es una farsa. Al lado de los verdaderamente necesitados, están los otros. Los que se hacen los locos, como yo. Solo que estos viven del oficio.

Comienza a llover. Me coloco una caja de cartón en la cabeza y sigo caminando. Veo algunos tachos de basura y me doy el gusto de escarbar en ellos, en medio del asco de los transeúntes. En la plaza de Caycedo donde dirigí tantas manifestaciones, me echo, a grito herido, un discurso filosófico al que nadie le para bolas.

Atardece. Es la hora otoñal de Cali cuanto todos, hasta los mas locos, buscan, como el toro, " la querencia de los corrales". Enrumbo hacia el Diario donde mis compañeros me reciben con felicitaciones... de lejitos. Nuestro Director y cómplice en estas locuras, Fabio Rodriguez Gonzales, se atreve a darme un abrazo.

Mañana sera otro día para preocuparme por el arriendo, los servicios, el colegio de mi hijo. Para vestirme cuidadosamente y colocarme la corbata. para volver a ser un loco de ciudad.





La crónica roja: lo más cercano al salvajismo


13 Sep 2007

Escrito por: Braulio Orellana el 13 Sep 2007 



Cinco y treinta de la tarde. Guayaquil es un horno y el tráfico se ha vuelto insoportable. Realmente la estaría pasando mal si no fuera por ese sudoroso trabajador de una gasolinera en La Puntilla que por tres dólares surtió el acondicionado del vehículo. Una recargada simple no pasa de los 40 dólares pero es viernes de diversión y el administrador ha salido temprano, así que el concho del barril de nitrógeno que debió ser reemplazado está ahora en manos de los llanteros, que -como aves de rapiña- lo disputan y lo ofrecen al mejor postor y nosotros –gracias San Judas Tadeo!- hemos llegado en el momento indicado.
Faltan veinte minutos para las seis, la hora pactada con el editor general del diario Extra de Ecuador y hay que darle una bombeada al acelerador. Henry Holguín es un colombiano de Cali que hasta hace tres meses se movilizaba con un celoso y malhumorado guardaespaldas, que no era un simple protector, de esos que ofrecen su servicio por el solo hecho de haber cumplido su servicio militar obligaorio, todo lo contrario, el muchachón era nada menos que un comando de la policía, de esos que sin contemplaciones se baten a balazo limpio con los bad boys guayaquileños.
El hombre estaba ranqueado. Una vez –cuenta casi extasiado y al borde del orgasmo emocional- que tuvo que meterle plomo a dos delincuentes juveniles que –drogados y armados- asaltaban a los pasajeros de un bus en el suburbio de la ciudad. Yo estaba al final de la fila, o eran ellos o era yo, así que decidí por lo primero antes de correr despavorido, dice.
Holguín había sido amenazado de muerte desde las lúgubres celdas de la Penitenciaría. Un cabecilla que no estaba contento con las publicaciones de Extra había ordenado su ejecución por treinta mil dólares. Al final, fueron tantos los intermediarios que el elegido sólo recibió cinco mil de los billetes verdes por ejecutar el encargo. Al final de la historia –por obra y gracia del que está arriba, como dice Holguín- todos sus verdugos terminaron muertos, en confusas balaceras o en enfrentamientos con la policía local.
Prendo la radio. Música de Kudai, no me gusta. Paulina Rubio, puede ser, pero ahora no. Paul Muriat en la radio, lo dejo ahí, se me vienen a la mente recuerdos de mi padre con su viejo long play disfrutando la canción del Padrino 2. Respiro el aire helado del acondicionado. Afuera es otro mundo, mentadas de madre, hijueputa por aquí, hijueputa por allá y un bus de la 108 que le cierra el paso al peugeot de una desconcertada rubilinda. Inconfundible, ya estoy en el centro de la ciudad.
A diez minutos de la transitada Nueva de Octubre vive Henry Holguín, en las colinas de Bellavista. Algo así como el cerro San Cristóbal en Lima pero con caché. Está a dos minutos del diario Extra, una ubicación estratégica que le permite ir y venir a la hora que sea para revisar la edición de este moustro impreso, el tabloide más polémico y más vendido en la historia del Ecuador.
En Extra no importa que sus enormes y llamativos titulares –que incluyen espeluznantes fotos a todo color- informen sobre el descabezamiento de una bella mujer o el desmembramiento de un conocido brujo mexicano. Menos aun importa que su precio sea de 0.35 centavos de dólar cuando su modesto y bastante lejano competidor –Súper- se venda diez centavos menos. En el Perú el precio de un diariochicha –de los más de doce que existen sólo en Lima- está en el orden de los 0.50 céntimos de sol, es decir, unos 0.15 centavos de dólar.
El sensacionalismo, que es donde se ubica Extra -que vende 180,000 ejemplares al día y 220,000 los lunes por el suplemento de mujeres desnudas- presenta en sus noticias la exaltación desmesurada de los elementos gráficos y de color, sin que la información –como nos consta- deje de ser cierta.
La adicción
Ya estamos en la casa de dos pisos de Holguín, sí que cuesta subir esa colina, tan vertical. Son casi doscientos metros sobre el nivel del río, el yaris sube en primera, aunque valga la pena hacer la nota no es saludable –hablando de fierros- forzar el motor. Un gran pitbul negro nos recibe en la puerta… sereno moreno!.
Con su café entre manos -tan adictivo como la Extra- y con decenas de amarillentos recortes periodísticos -que recuerdan el atentado que sufrió en Cali en 1987 y del que salió bien librado pese a los ocho impactos de bala- Holguٳn refiere sentirse orgulloso de dirigir este diario, a pesar de los cientos de detractores que tiene y de las decenas de amenazas de muerte que le llueven a menudo.
Este género periodístico –que algunos llaman subgénero- no es sino el más cercano al salvajismo y a la corriente primigenia que los humanos llevamos dentro, dice Holguín.
Muchos nos llaman sensacionalistas y amarillistas, sin embargo estos dos conceptos difieren fundamentalmente, explica este caleño con 57 años encima, 44 de ellos dedicados al ejercicio periodístico y casi todos al filo de la navaja. Actualmente es considerado el gurú de la crónica roja en el Ecuador.
Nosotros no inventamos nada. Todo lo que publicamos es lo que ha realmente ha ocurrido. Sin embargo echamos mano de todos los elementos sensacionalistas de los que disponemos para matizar y para hacer atractiva la noticia, detalle que a nuestros lectores fascina y a mí regocija. Somos la historia diaria de esta sociedad, injusta y hambrienta, refiere.
El amarillismo, dice, se vale de la mentira y de la invención para elaborar las noticias más escabrosas o para silenciar otras. Nosotros no estamos en ese rubro como sí lo están, incluso, algunos de los que se consideran diarios serios en este país.


El gurú
A los 13 años Holguín hizo su primera nota radial en Cali y jamás –como suele suceder en estos casos- imaginó que cuarentaicuatro años después se convertiría en el autor intelectual de la noticia hecha sangre, de la información controversial y sin tapujos y de la fotografía sin maquillaje y sin retoques.
No hay todavía un periodista local de su talla que le pueda arrebatar esa distinción y menos aun el cargo. No es gratuito por ello que Galo Martínez Leisker, propietario de Gráficos Nacionales, -la empresa que edita Extra y Expreso- tuviera que “extraditarlo” de Colombia las dos veces que salió expectorado de la editorial.
Los periodistas de ahora –agrega- han perdido la emoción y la pasión por la crónica roja y los que la ejercen lo hacen sólo por el sueldo o porque no tienen otra cosa que hacer. El buen reportero sangriento –como lo he sido yo- es aquel que no vomita cuando ve a un muerto destrozado o aquel que va presuroso al lugar de donde los otros regresan titiritando de miedo.
Se está creando una generación de periodistas sumamente lights que egresa de las universidades convencida de que todo lo que significa sangre y muerte está fuera del alcance periodístico, aun cuando la crónica roja -añade- ha ocupado un importante lugar en las páginas de la mayoría de diarios latinoamericanos.
Recuerda que El Tiempo de Bogotá publicó las crónicas de las masacres de Tirofijo o de los grandes bandoleros de los años 50 y 60 en las que se incluian fotos escalofriantes en primera página de cuerpos destrozados y cabezas deguelladas con los famosos cortes franela o corbata.
Detiene la conversación. Mira el fondo de la pequeña vasija y repara que el café se ha agotado –Un día no es sabroso sino tomo cuatro de estas tazas -. Hace una pausa. Levanta la mirada para dar un último suspiro. Nosotros en Extra gritamos todos los días contra la injustica social, no nos vamos a detener nunca y sí, me alegra dañarle el desayuno a los cómodos y a los que creen que viven en un país virtual que no existe.
Para el corto plazo Henry Holguín está planificando formar una escuela de reporteros de este género periodístico. No hay periodistas de crónica roja porque no existe un solo curso universitario sobre la materia y porque además no hay profesores que la impartan, puntualiza.
Un prolongado silbido abajo en la calle lo retrae. Es César Contreras, el reportero de la tarde que llega presuroso a su domicilio. Le trae la edición adelantada de Extra. Treinta segundos de rápida lectura y repara en la página nueve un error de impresión. De inmediato ordena -por celular- parar la rotativa. Lo bueno de vivir cerca es que tengo la oportunidad de leer el diario antes de que salga a luz, así puedo detener las máquinas antes de que sea tarde.
La crónica roja la llevo en mis venas, no podría hacer otra cosa, pero ya estoy cansado. En poco tiempo me veo con mi mujer administrando un pequeño hotel en la playa y terminando de escribir un par de novelas que han quedado inconclusas. Un par de novelas que darán que hablar, particularmente una de ellas que espero vea la luz cuando yo no esté en este mundo. Me conviene realmente estar allá arriba por todo lo que implica su contenido.
La otra cara
César Ricaurte es uno de los más encarnizados críticos del género y ha sostenido apasionados debates con Holguín. Ricaurte sostiene que al publicarse noticias sin contexto que describen y enumeran los hechos delictivos se genera una sensación de terror y de pánico colectivo. La gente tiende a armarse y a atrincherarse en sus casas, a cerrar los barrios y a recurrir cada vez más a los linchamientos públicos. Si bien existe una base real de hechos delictivos en alza, es muy peligroso presentar las cosas como si las ciudades estuvieran tomadas por la delincuencia. Las estadísticas y los estudios indican que eso no es real.
Entonces, ¿porqué se consume la crónica roja?. Recordó que hace algunos años, cuando hacía un diplomado en la Universidad Andina asistió a un taller con la profesora española Amparo Moreno. Ella había estudiado a fondo el fenómeno de los tabloides españoles (el equivalente a los diarios sensacionalistas del Ecuador) y llegó a la conclusión de que la gente de los sectores populares compraba los diarios de este tipo porque son los únicos que hablan de ellos y son los espacios de prensa que los tornan en protagonistas de las noticias de primera plana, aunque sea a través de episodios de sangre y violencia.
En los últimos 25 años Ecuador ha registrado un crecimiento sostenido de la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes. Pasó de 6,4 a finales de los setenta a 15 homicidios por cada 100.000 habitantes a finales de los noventa, según un estudio de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales con sede en Ecuador.
Mientras tanto, el médico forense y psiquiatra, Juan Montenegro, quien además es director de la Morgue de Policía de Guayaquil, explica que los diarios sensacionalistas y de crónica roja no hacen sino difundir un mensaje subliminal que llega a los estratos sociales más ignorantes para hacer que estos -como en una catarsis- convivan y se gangrenen con una violencia de la que ya son parte.
El diario que difunde la noticia o la fotografía de un hombre que tuvo que ahorcarse porque no podía seguir manteniendo a su familia o de aquel que se disparó un tiro porque la mujer lo abandonó, no hace sino enseñarle a ese lector, con poca autoestima, ignorante y desempleado, que el camino más fácil en caso de llegar a una situación similar es quitándose la vida.
Montenegro ha colgado en su gélida oficina de la Morgue medio centenar de reconocimientos por su labor forense. Es un viejo conocido de la prensa local y no ha dudado nunca en abrir las cámaras frigoríficas a los reporteros y fotógrafos que entran y salen del edificio como en su casa .
Es una suerte de proveedor de sangre para los cronistas rojos y sabe que sin su complacencia, estos no podrían regresar a sus salas de redacción. Siempre hay un muerto con una historia que contar, dice mientras firma el formulario que autoriza a los familiares de un joven pandillero –asesinado en un supuesto ajuste de cuentas- darle cristiana sepultura. Por cierto, sus fotos ya están en la rotativa de Extra.


"LA MACHACA"


"...En los años 70, Henry Holguín, ex director de la revista Vea, sorprendió a los lectores con un reportaje en la revista Cromos en el que anunciaba el descubrimiento de la machaca, animal cuya picadura se tornaba mortal si la víctima no hacía el amor en las siguientes 24 horas.

Todo empezó hace muchos años en un pequeño pueblo del Putumayo el cual celebraba las fiestas anuales, un par de periodistas que fueron enviados a cubrir la nota llegaron un día tarde a la dichosa celebración y no teniendo que decir a sus editores iniciaron un periplo por el pueblo tratando de descubrir algo que fuera interesante, la suerte les llevo a una pequeña exposición de artesanos los cuales exponían y vendían entre muchas cosas mochilas, vasijas, collares, en fin...

Entre aquellas cosas los periodistas encontraron un insecto que nunca habian visto antes, y preguntaron ¿qué era eso?; el vendedor no se sabe de donde o porque, les dijo que se llamaba La Machaca (Fulgora lanternaria) y que era un bicho muy peligroso, porque su picadura era mortal.

La única forma de evitar morir era hacer el amor dentro de las 12 horas siguientes a la picadura.

La historia la contaron por el periódico e inmediatamente se desato una epidemia de picaduras de machaca, tan así, que se reporto el caso de unas monjas que prefirieron morir antes que acudir al tratamiento.

Esto fue hace cerca de cincuenta años y aun se habla hoy en dia de accidentes por machaca aunque con un toque de malicia y buen humor, en ciertos círculos de la sociedad colombiana. vale la pena aclarar que los fulgóridos en general son insectos totalmente inofensivos y que a pesar de las aclaraciones del caso, hechas por parte de los expertos en la materia, muchos colombianos deben su boda a este historia..."

LA MACHACA ME LA INVENTÉ YO

En los años 70 logró atraer hacia Colombia la atención del mundo cuando dijo, en Cromos, que había encontrado al criminal nazi Martin Bormann en plenas selvas del Putumayo. Casi al mes, descubrió la machaca, un insecto que mataba a quien picaba, si este no hacía el amor en las siguientes 24 horas. El país entero enloqueció con el cuento: salieron camisetas, llaveros, canciones y unguentos, y no había un pueblo donde no hubiera una fuente de soda, bus o motel que no llevara ese nombre: La Machaca .
En los años 70 logró atraer hacia Colombia la atención del mundo cuando dijo, en Cromos, que había encontrado al criminal nazi Martin Bormann en plenas selvas del Putumayo. Casi al mes, descubrió la machaca, un insecto que mataba a quien picaba, si este no hacía el amor en las siguientes 24 horas. El país entero enloqueció con el cuento: salieron camisetas, llaveros, canciones y unguentos, y no había un pueblo donde no hubiera una fuente de soda, bus o motel que no llevara ese nombre: La Machaca .

En enero de 1972 cubrió la toma guerrillera de San Pablo (Bolívar), por el entonces comandante del Eln, Fabio Vásquez para Cromos. Su relato pasó a la historia en la Antología de grandes reportajes colombianos, de Daniel Samper Pizano.
Luego de chiviar a todo el mundo y de alcanzar la celebridad en Cromos, Henry Holguín pasó por Vea, El Bogotano, regresó a su Cali natal, estuvo en Super, trabajó en Guayaquil (Ecuador) por algunos años. Volvió y su carrera continuó en periódicos y emisoras caleñas, hasta que el resto del país lo fue olvidando, durante los últimos 25 años.

Hace poco regresó a Cromos y la semana pasada lo nombraron director de Vea, revista donde intentará, de nuevo, revivir sus mejores épocas de exitoso reportero de crónica roja.
Fernán Martínez Mahecha, compañero de Holguín en El Pueblo de Cali, lo describe como un animal para husmear la noticia: Va a hacer un reportaje y trae cuatro. Va a cubrir una tragedia aérea y en el camino se encuentra una manada de garzas en un árbol, les hace tomar fotos y escribe tremenda nota: Descubrimos dónde ponen las garzas! .

Fue mentira.
Pero, desde sus descachadas con las historias de Bormann, que no era más que un inocente anciano alemán radicado en la selva, y con el descubrimiento de la peligrosa mariposa, lo persiguió la fama inventor de fantasías periodísticas.

El admite que se inventó la historia de la machaca. Fue mentira de principio a fin. Era como para sacar la pata por lo del nazi y, sobre todo, por la competencia con Juan Gossaín, pero no pensé que fuera un éxito periodístico. A la semana siguiente, en las calles había hasta bailes sobre la machaca. Pero un científico demostró que el maldito bicho no picaba .

A Juan Harmann, el presunto criminal, el cronista le encontró 31 coincidencias. Entre ellas, la fecha y el lugar de nacimiento, que habían peleado en la Primera Guerra y que ambos tenían una cicatriz que les dejó una herida de bala debajo del ojo derecho.

Holguín hizo encerrar a Harmann en Pasto y la prensa de todo el mundo fue hasta allí. Pero cuando llegaron las huellas dactilares se comprobó que no era. Todos me querían matar. Yo aún insisto en que es él. Porque, qué carajos hace ese viejito allá en la selva escondido? De todas maneras, fui portada de varios periódicos internacionales que titularon: Este encontró a Bormann .

Los límites entre realidad y ficción nunca fueron problema para Holguín. Martínez Mahecha recuerda la vez, en Cali, que resultaron en medio de una balacera durante el asalto a una joyería. Se protegieron bajo un jeep y uno de los atracadores cayó herido a su lado, con un revólver en una mano y un montón de joyas en la otra. De repente, el hombre soltó el arma, el fruto del robo, los miró y blanqueó los ojos.

Tituló: Robé porque mi madre está enferma, dijo el atracador antes de morir . Martínez le dijo: De dónde sacás eso? Holguín le contestó: Quedate callado. El tipo dijo eso, vos no lo oíste porque estabas cagado del susto .
Holguín se justifica: El que busca lo fantástico por fuera de la realidad es que no tiene imaginación. No hay necesidad de inventarse nada , afirma.
Nacido en 1949, se inició en el periodismo a los 13 años en como reportero en la cadena Todelar, en 1966 se vinculó a RCN y 1968 a El Occidente.
De Todelar recuerda esta fenomenal metida de pata. Cubriendo un accidente de un avión de la FAC, concluyó su informe diciendo: El cadáver del piloto herido fue trasladado para hacerle la necropsia de rigor .
Gracias a su paso a la prensa, en El Occidente de Cali, fue a dar al periodismo judicial. Comenzó a reconocer la sangre, a quererla y sacar  noticia de ella, como también a distinguir el olor de la muerte. Y se inauguró con una historia sensacional, a la que bautizó La bella Judith .

Una mujer me llamó y me dijo que de la casa de al lado salía un mal olor. Llegamos con el fotógrafo, saltamos una tapia y encontramos el cadáver de una bella mujer acuchillada 19 veces. Hicimos las fotos y cuando salimos le dijimos a la señora que nos se preocupara, que tan solo era un gato muerto. La historia la queríamos solo para nosotros, pero cuando la Policía supo que habíamos mentido, nos pusieron presos .
Enfermizo competidor.

Si algo lo obsesiona es un sentido exacerbado por derrotar a la competencia. Cuando se enteraba de un muerto, volaba a hacer la nota, y si aún no habían hecho el levantamiento, se ofrecía a llevarlo a la morgue en el propio carro de El Occidente. Cuando el redactor de El País llegaba, el muerto ya no estaba.

Hoy los periodistas se llaman para darse las noticias por teléfono: Qué tenés vos . La competencia es la base de este asunto, pues porque todos publicaríamos las mismas noticias grises, frías y el mismo plano. Así se establece un mismo nivel de mediocridad, y eso se nota , opina.

Su concepto de rivalidad va más allá de los medios. En 1970, entró a Cromos y se encontró con Juan Gossaín, con el que se peleaban las seis primeras páginas de la revista.
Mandaba al diablo al que fuera. Y no llegó más arriba porque, definitivamente, le faltaba disciplina , dice Gossaín.

Y de tal manera que una vez, el hoy director de Radio Sucesos, lo golpeó y Holguín, como buen caleño barriobajero, lo persiguió por tres cuadras con un pico de vidrio en la mano. Aunque Gossaín era su jefe, no lo echó: se entendían -dice Holguín- porque se trataba de dos periodistas emocionales, explosivos y sensitivos.

Daniel Samper, su jefe en El Pueblo, de Cali, recuerda que tuvo muy buena relación profesional con él: Cualidad: no se varaba ante nada. Defecto: no se varaba ante nada. Quiero decir que a veces estaba dispuesto a saltarse algunas normas inevitables del periodismo con tal de traer la información. Había que tenerle el pie en el freno, no en el acelerador .
Muchas veces aplicó prácticas non santas, como hacerse pasar por un oficial de la Policía para detener a los testigos de un crimen e interrogarlos o, algo más tenebroso, armar como rompecabezas un cuerpo que había sido descuartizado en 17 partes para poderle hacer una foto.

Un generador de sensaciones. El mismo que hace cuatro años, junto con otros 91 reporteros, firmó un manifiesto que enviaron a la Sociedad Interamericana de Prensa, en el que proponían un tercer camino entre la prensa seria y la amarillista. Un sensacionalismo que no inventara ni utilizara a niños y enfermos.
Qué se necesita para ser buen reportero? Suerte, compañero. Reportero que salga a la calle y no encuentre que estén asaltando un banco, no va a pasar nada con él , afirma.

Siendo director de El Bogotano, una madrugada llegó la camioneta a buscarlo, pito y pito, pero Holguín no salió. Se abrazó con su esposa de ese entonces (tiene 4 matrimonios) y dijo que estaba aburrido de madrugar a las comisarias a ver apuñalados, que dejaba la crónica roja.
Mentía. Volvió y todavía está aquí.

A los 53 años, Henry Holguín se le medirá al reto de convertir a Vea en algo más que una revista de destapes.

1- Así era la Machaca, una inocente mariposa que Holguín convirtió en un mortal insecto afrodiciaco.
2- Bormann y Harmann, protagonistas de otra de las novelas de Holguín.
3- Haciendo reportería en Cali. La figura de Holguín recuerda al también caleño Andrés Caicedo, su amigo y con el que rumbeó en las épocas de los apartamentos de solteros, del amor libre y sin el riesgo del sida.
 4- Holguín dice que los dos mejores cronistas de Colombia han sido Germán Castro Caicedo y Juan Gossaín.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
28 de julio de 2002
Autor

“El Periodismo es la manera más divertida de morirse de hambre”


JOSE ANGEL BAEZ A. Redactor de EL TIEMPO
  
miércoles, 30 de noviembre de 2011

Bajito y gordito, de sonrisa amplia y de espíritu jovial, Henry Holguín, colombiano, nacido en Cali  hace 62 años, muestra que detrás del  Editor en jefe del diario más polémico pero, más vendido en el Ecuador, El Extra , existe un hombre profundamente enamorado. Enamorado de su profesión y de su “morochera”, como llama a su séptima esposa de 18 años.
Holguín, en una pequeña sala de 6 cómodas sillas, bajo un mosaico de “estrellas de la televisión”, relata sus experiencias, revela sus sentimientos, comparte sus miedos detrás de las escaramuzas, detrás del telón, bajo el manto de “El verdugo”  y muestra sus claroscuros.

¿Quiera saber si usted siempre sintió estas ganas por investigar, por saber, por ejercer el periodismo?
Bueno, yo soy hijo de periodistas, mis padres fueron periodistas. Mi madre fue una de las más famosas periodistas de Colombia , Margarita Cubillo, La Maga.
Yo estaba condenado a ser periodista. Mi madre me llevaba a mí al periódico desde muy niño. Yo crecí en los talleres de Diario El País, ahí aprendí a caminar entre los rollos de papel y la tinta.
 La leyenda dice que a Henry Holguín le echaron tinta en vez de agua bendita. No sé si será verdad pero, como si lo fuera.

¿Cuando decidió usted dedicarse a esta profesión?
Bueno, yo nací siendo periodista. A los 4, 5 años ya hacía periodiquitos de papel. En el colegio siempre fui el que hizo los periódicos del curso, del grado.

¿Se imagina haciendo otra cosa que no sea periodismo?
No, ¡no!
Bueno, ahora estoy empezando mi carrera como novelista.
Yo soy un reportero condenado a muerte, pero esto es otro tipo de periodismo realmente.
Yo no me imagino haciendo algo diferente, es más, yo creo que de aquí ya va a ser la muerte. Actualmente he aceptado el reto de dirigir toda la parte tecnológica de la comunicación del periódico. Para una persona que comenzó imprimiendo en plomo, hace ya 50 años, voy a cumplir en esto 50 años, es un reto increíble, pero vale la pena y me siento muy contento.

¿Qué se siente estar a la cabeza de un diario tan polémico como es El Extra?
¡Upa! Es una responsabilidad muy grande. Yo me he acostumbrado ya 23 años a no dormir. Yo duermo muy poco. Duermo unas 2,3 horas en la noche porque todo el tiempo tengo el celular encendido. Tengo 68 corresponsales llamando a las 2, a las 3 a y esa es realmente la manera más divertida que tengo yo, y que creo yo que se puede vivir del periodismo en la forma en que yo lo hago.

¿Por qué el Diario Extra tiene esta línea tan cruda, por así decirlo?
Siempre donde quiera que haya estado e instalado esta doctrina, la doctrina sensacionalista, no amarillista, que se basa precisamente en decir la verdad. Por eso usamos las fotos grandes, por eso usamos los titulares coloridos, por eso ponemos signos de admiración, en los títulos, porque yo considero que nosotros gritamos donde los demás susurran y, tenemos que contar esa historia diaria.

¿Pero no es lacerante la  información manejada de esta manera, para una sociedad que ya de por sí es tan violenta?
Cuando por ejemplo a mí se me acerca alguien y me dice usted me dañó el desayuno esta mañana con esa información, yo digo para mí: eso era lo que quería; dañarle el desayuno a los que viven protegidos por grandes paredes, con vigilancia en la puerta y que no saben que hay sectores donde las papas queman, donde ponerse unos zapatos deportivos significa, prácticamente, una sentencia de muerte, donde salir con una chica a bailar es casi una segura violación. Nosotros tenemos que trasladar esa realidad a las casas de los cómodos, a la casa de los que no se dan cuenta.

¿El Ecuador es cómodo?
Si, demasiado, demasiado cómodo. El Ecuador  acepta  lo que está pasando sin preguntar.

¿La prensa “común” del Ecuador es cómoda?
Si, desgraciadamente sí. Es cómoda y no sólo es cómoda, es cómplice también porque, precisamente, nunca, nunca dijo lo que estaba pasando. Los únicos que gritamos eso como el pastorcito mentiroso “ahí viene el lobo a comerse la oveja” fuimos nosotros, el Diario Extra.
Ahora con el paso de los años hemos ganados la pelea.
Cuando yo veo a Ecuavisa  transmitiendo crónica roja, yo me doy cuenta de que hemos ganado la pelea, cuando veo que ya todos los noticieros de tv tienen segmentos de crónica roja, cuando veo que el Presidente de la República que ha dicho que a nosotros si nos exprimen no sale sangre, compra un cuarto de página en la página 3, que es la más sangrienta, para anunciar sus cadenas de los sábados, me doy cuenta que estamos ganando la pelea.

¿Hay algo que le haga llorar a Henry Holguín?
¡Uy! Mucho. Soy un llorón consuetudinario. Yo lloro con muchísimas de las historias que nosotros mismos publicamos, lloro viendo películas, lloro leyendo libros. Los poemas de Fernando Artieda me hacen llorar. La realidad es que soy muy sensible.

¿Y al “Verdugo” algo le hace llorar?
Uuuu… cantidades de cosas. Cuando por ejemplo me hicieron esa campaña tan sucia… (Hace un gesto que denota su indignación) me transformaron en homosexual. Durante 15 días fui homosexual en Guayaquil, eso es bastante duro.
Yo me encerraba a llorar, no tanto por mí sino por los que hicieron eso. Pensar que a eso lo llaman periodismo…
No estoy de acuerdo con la prensa rosa. No estoy de acuerdo con el amarillismo  de Héctor Cáceres, de Vamos con Todo y este tipo de programas.

¿Usted considera que la tv miente?
Muchísimas veces.
En estos programas por ejemplo se miente raspantemente. ¿Qué tal lo que me hicieron a mi? Le pagaron 1800 a un homosexual para que fuera y me denunciara en la fiscalía por acoso sexual y dijera que si algo le pasaba era culpa mía, A los 3 días le hicieron un atentando. Querían matarlo, para llevarme a mí a la penitenciaría ¿y tú sabes en la “peni” cuánto dura Henry Olguín, editor de Diario Extra?…Me matan en 1 hora. Era la jugada increíblemente perversa. Querían terminar con mi muerte, y eso lo hicieron en Vamos con Todo.

¿El hecho de ser una figura pública ha afectado el aspecto familiar?
Claro. Las mujeres se cansan de quedarse peinadas y vestidas el día del aniversario porque tenemos que salir a cubrir una noticia y, se cansan de la permanente amenaza. Varias veces me han puesto bombas en mi casa. Mi casa la allanan permanentemente. Hemos tenido problemas cantidades de veces.
Mi hijos han vivido tiroteos en los que han tratado de matarme, y ellos, siendo muy niños ayudándonos a cargar las armas para defendernos.

¿Cuál es la prioridad de Henry Holguín?
Sobrevivir.
Sobrevivir para poder contar la historia, porque, ¿si me matan quien va a contar la historia? No le puedo dejar eso ni al Universo, ni al Comercio. Ellos sólo publican la verdad rosadita.

¿Ha sido alguna vez timado?
Timado, engañado muchísimas veces.

¿Por quién?
Pues desde mujeres que me han puesto unos cuernos espantosos. Ese es el peor de los timos (ríe), hasta muchísima gente que me ha engañado, me ha mentido y me ha obligado inclusive, a meter la pata en mi profesión.
Ha habido crónicas e historias en las que yo he creído profundamente en una fuente, y luego me he dado cuenta de que me han mentido. He cometido todos los errores que se pueden cometer en periodismo, y sí, me han timado muchísimo.

¿Alguna vez le han propuesto participar en política?
Yo fui candidato a Alcalde en Cali y perdí por 200 votos la primera elección popular de alcalde y, he sido Concejal electo de la ciudad de Cali. Yo  he hecho política !si!

¿Y qué opina de la política?
Es mucho más sucia que el periodismo rosa.
(Carcajada) Con eso te digo todo.

¿Puede dormir?
Duermo profundamente las pocas horas en que puedo hacerlo, hasta que me timbra el teléfono porque me llama un corresponsal.

¿Y después de ver todas esas fotos, y toda la sangre, se puede dormir tranquilo?
Claro, claro.
Toca.
Toca muchísimas veces.
Duermo después de que pegaron 7 balazos; que eso es mucho más difícil de hacer después de que te hieren en esa forma.
Si uno cree que está haciendo las cosas bien, como es debido, sí se puede dormir

¿Si usted se despierta a media noche en que es lo primero que piensa?
Bueno, pienso en qué me despertó, cojo mi pistola y voy a dar una vuelta por la casa a ver que hay porque todos estamos expuestos a que en cualquier momento se metan los sicarios. Hoy en día en Ecuador, todos estamos expuestos. Y a mí que recibo un promedio de 3, 4 amenazas diarias, imagínate.

¿Esta situación que vive es un reto para usted?
Ya para mi es una costumbre vivir así unos 30 años de los 50 que llevo ejerciendo esta profesión. Nos ha tocado aprender a manejar armas, nos ha tocado aprender a usar un chaleco antibalas.

¿Alguna vez le disparó a alguien?
(Ríe) Me niego a responder hasta que esté presente mi abogado.
Sí, me ha tocado. Me ha tocado para defenderme, no una, varias veces.

¿Ha amenazado?
No. Los hombres no amenazan. Los hombres actúan cuando toca hacerlo.

¿Tiene tiempo libre?
Fin de semana cada 15 días. Lo aprovecho y me voy para Salango, a la orilla del mar.

¿Este sería su fin de semana ideal?
Si. Ese es mi fin de semana ideal, claro, con mi mujer, mi amigo Alfonso Pinargote, el tío del “Buen muchacho” que es el dueño de la hostería donde yo voy mientras termino de construir.

¿Porqué existe el “Lunes sexy”?
La inmensa cantidad de hombres de este país, que son la mayoría lectores del Extra exigen, ese “Lunes sexy”  que comencé a sacarlo desde el primer Lunes en que llegué en el año 88 a este país. Hoy en día las chicas ya no están con los senos al aire, lo cual me parece aburridísimo, pero bueno, así se impone ahora.

¿Hay algo que se negaría a hacer en periodismo y en su vida en general?
En la vida no aceptaría jamás tratar de hacerle daño a una persona que no me lo está haciendo, y no aceptaría, en periodismo, ni venderme ni comprarme.

¿ Piensa retirase del periodismo en algún momento?
Si Dios quiere, si. Si mis novelas se convierten en Best Seller, como todos los escritores deseamos, me retiraré en algún momento.

¿Para finalizar, qué le diría a una persona que apenas empieza en el quehacer periodístico?
Que apenas puedan cambien de profesión porque es la manera más divertida de morirse de hambre.
Publicado por Periodismo Digital