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domingo, 26 de agosto de 2012

"Arquitectura de una Portada". Conferencia dictada a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Guayaquil


Mil gracias a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica,a su distinguida decana por la gentil invitación y a ustedes por escucharme.

Elaborar la primera página de un periódico "normalito" es relativamente fácil.
Se trata simplemente de seguir la ola noticiosa, buscar el eje principal del día siguiente y competir con la misma noticia que sacarán los demás, tratada de diversas maneras e incluso con la misma foto, de la rueda de prensa, de la conferencia, del discurso, si mucho tomada desde un ángulo diferente a los otros como compensación para un lector que se aburre y bosteza.

Hacer la portada de un diario sensacionalista no amarillista como EXTRA es mas difícil. Y puedo asegurar que las normas a seguir son, casi siempre, las opuestas a las de la elaboración de la primera de un diario "normal".
Lo primero que nos preguntamos todos los días es cual será la noticia eje de la primera página de todos los demás diarios. Nos favorece aquí lo que llamo "periodismo de rebaño" que rige en el Ecuador y que hace previsible la política editorial de la mayoría de los medios.

Gracias a Dios, aquí nuestra competencia casi siempre cabalga en manada para el mismo lado y es relativamente fácil adivinar con que noticia van a salir al día siguiente. Nuestra diaria respuesta es escoger una noticia totalmente diferente. Una noticia que tenga la carga informativa con sorpresa,humor,drama,
escándalo confirmado, o cualquier otro elemento que nos haga diferentes. Esa es la base de nuestro éxito.Ser todos los días un diario diferente, con una portada que sorprenda al lector y llame su atención, frente a la aburrida rutina de nuestros competidores.
Escogida esa noticia, viene la elaboración del título y de la foto que lo acompañará en la noticia principal, la de apertura.
La Infaltable chica en las portadas de EXTRA, se ha convertido
en un icono y uno de los puntos de anclaje, a las ventas del diario.

Nosotros, los sensacionalistas no amarillistas utilizamos muchas de las fórmulas de impresión y graficación del periodismo amarillo, sin que esto comprometa nuestra ética periodística ni nuestro compromiso con la verdad, base fundamental de la escuela sensacionalista no amarillista.

Utilizamos títulos grandes, enormes incluso, adornados con signos de admiración haciendo honor a nuestra filosofía de que "debemos gritar donde los demás susurran". Utilizamos fotos de fuerte contenido,
( aunque hemos bajado sutilmente el tono de las mismas en un proceso que lleva ya 7 años y que incluyó la eliminación de chicas semidesnudas y escenas chocantes por lo sangrientas) y las combinamos con titulares de colores muy llamativos cuyo contenido elabora quién les habla. Un contenido que debe hacer juego con la foto y con el color del título.Un contenido que debe sorprender, dramatizar, hacer llorar o reir al lector. Un contenido en titulares que es una especie de anzuelo impreso para que el lector se decida a adquirirnos.
Esta es una decisión delicada. Somos en nuestro estilo, el diario mas caro.Valemos 50 centavos, mientras que nuestras copias al carbón, no competencia ni mucho menos, intentan un insensato dumping ofreciéndose a 25 y 30 centavos y sufriendo graves pérdidas por ello.

50 centavos en los actuales momentos,equivalen a 3 huevos y un pan.Para nuestros lectores de la clase popular y media, que son la mayoría, esta es una fuerte inversión y a quienes nos compran todos los días, casi como en un acto religioso, les significa un presupuesto de 15 dólares mensuales que para una familia humilde, en esta crísis, es una suma considerable.

En EXTRA estamos conscientes de ello por lo que luchamos por darle al lector un periódico de calidad, el diario que esperan por 50 centavos para que al día siguiente nos vuelvan a comprar.
Cuando llegué cómo Editor General del diario EXTRA en el año 1988, este era un periódico "serio" embutido a las malas en un formato tabloide generalmente utilizado para otros menesteres. Al imponer la escuela Sensacionalista no amarillista vino la eterna discusión que aún hoy no termina: ¿Debía EXTRA abandonar su carácter "serio" para ingresar al sensacionalismo? La primera pelea, como siempre era por las fotos de los muertos.Un fuerte grupo de opinión pensaba que las escabrosas fotos de los cadáveres que nos arrojaba y arroja la sociedad día a día a las calles, producto de claros y específicos problemas sociales, económicos o políticos, deberían ir en la última página lo mismo que las chicas ligeras de ropa con las que complementaba la fórmula de primera página. Fue entonces cuando me decidí a eliminar el concepto de primera y última página cambiando el formato de la primera a una sola y enorme página, diagramándola como si fuera un poster.Así nació la portada "sábana" primera en su tipo en Latinoamérica utilizada luego por el diario EXTRA de Sao Paolo Brasil y, en tamaño aún mas grande, por el BILD, el diario alemán hoy convertido en el de mayor circulación de Europa. Un estilo de primera página que ya había utilizado en Colombia cuando dirigí los diarios "El Bogotano", "El Caleño" y "El Espacio". Esta se hizo tan tradicional y recibió tanta aceptación del público lector que hoy en día es impensable cambiar su formato. Algún editor novato, durante alguna de mis ausencias, lo intentó y se le vino el mundo encima debiendo regresar al día siguiente al formato original.

Edición Gigante de EXTRA en sus 37 años.
La fresa del pastel en nuestra arquitectura de primera página, lo vivimos hace 15 días cuando, para celebrar nuestros primeros 37 años de existencia, lanzamos el diario mas grande jamás impreso en la historia del Ecuador.

Cuando llegué a EXTRA con este tipo novedoso de arquitectura de primera página, vendíamos 8 mil ejemplares. A los dos meses de aplicar la fórmula sensacionalista no amarillista, ( una noticia muy fuerte, una chica bonita y sensual, un concurso como la noticia millonaria en el que cada diario circulaba con un número diferente y sorteaba en ese entonces 20 mil sucres, habíamos subido a 50 mil. A los 6 meses vendíamos 100 mil y habíamos derrotado mitos, como el de que un diario de nuestro tipo debía ser vespertino. Comenzamos a salir por las mañanas con notorio éxito. Y mas mitos derrotados: se suponía que EXTRA no debía circular ni sábados ni domingos. ¿ Por qué ? No lo sabíamos. "Por que estamos en Ecuador" me respondían. Hoy, los domingos son nuestro mejor día de ventas después de los lunes donde la sección Lunes Sexy es definitivamente la joya de la corona.

Una circulación certificada de 380 mil ejemplares diarios con un índice de lecturabilidad de un millón de lectores diarios, es más de lo que esperábamos en aquella lejana época cuando decidí apostarle a EXTRA.

Hoy, cuando el año entrante cumpliré medio siglo de hacer periodísmo, tengo que darle gracias a Dios y al Ecuador por haber conseguido el mayor éxito periodístico de mi carrera. Somos el único diario realmente nacional. Somos el primero en circulación y lecturabilidad y el tercero en esos rubros de toda América Latina proporcionalmente a nuestra población. No tenemos competidores a la vista y en estos momentos en que numerosos diarios se cierran o quiebran en el mundo entero, EXTRA es una empresa boyante que no teme a la competencia sino a nuestra propia incompetencia.

Y, como ya no somos los únicos, nos toca ser los mejores. Eso intentamos, día a día.

Muchas gracias.

Una de las Portadas mas recoradas en EXTRA, le dio la vuelta al mundo.






La Cronica Roja, Henry Holguín en ASI SOMOS de Ecuavisa.


HOT TOPIC, Henry Holguin La Crónica Roja



viernes, 24 de agosto de 2012

La crónica roja: lo más cercano al salvajismo


13 Sep 2007

Escrito por: Braulio Orellana el 13 Sep 2007 



Cinco y treinta de la tarde. Guayaquil es un horno y el tráfico se ha vuelto insoportable. Realmente la estaría pasando mal si no fuera por ese sudoroso trabajador de una gasolinera en La Puntilla que por tres dólares surtió el acondicionado del vehículo. Una recargada simple no pasa de los 40 dólares pero es viernes de diversión y el administrador ha salido temprano, así que el concho del barril de nitrógeno que debió ser reemplazado está ahora en manos de los llanteros, que -como aves de rapiña- lo disputan y lo ofrecen al mejor postor y nosotros –gracias San Judas Tadeo!- hemos llegado en el momento indicado.
Faltan veinte minutos para las seis, la hora pactada con el editor general del diario Extra de Ecuador y hay que darle una bombeada al acelerador. Henry Holguín es un colombiano de Cali que hasta hace tres meses se movilizaba con un celoso y malhumorado guardaespaldas, que no era un simple protector, de esos que ofrecen su servicio por el solo hecho de haber cumplido su servicio militar obligaorio, todo lo contrario, el muchachón era nada menos que un comando de la policía, de esos que sin contemplaciones se baten a balazo limpio con los bad boys guayaquileños.
El hombre estaba ranqueado. Una vez –cuenta casi extasiado y al borde del orgasmo emocional- que tuvo que meterle plomo a dos delincuentes juveniles que –drogados y armados- asaltaban a los pasajeros de un bus en el suburbio de la ciudad. Yo estaba al final de la fila, o eran ellos o era yo, así que decidí por lo primero antes de correr despavorido, dice.
Holguín había sido amenazado de muerte desde las lúgubres celdas de la Penitenciaría. Un cabecilla que no estaba contento con las publicaciones de Extra había ordenado su ejecución por treinta mil dólares. Al final, fueron tantos los intermediarios que el elegido sólo recibió cinco mil de los billetes verdes por ejecutar el encargo. Al final de la historia –por obra y gracia del que está arriba, como dice Holguín- todos sus verdugos terminaron muertos, en confusas balaceras o en enfrentamientos con la policía local.
Prendo la radio. Música de Kudai, no me gusta. Paulina Rubio, puede ser, pero ahora no. Paul Muriat en la radio, lo dejo ahí, se me vienen a la mente recuerdos de mi padre con su viejo long play disfrutando la canción del Padrino 2. Respiro el aire helado del acondicionado. Afuera es otro mundo, mentadas de madre, hijueputa por aquí, hijueputa por allá y un bus de la 108 que le cierra el paso al peugeot de una desconcertada rubilinda. Inconfundible, ya estoy en el centro de la ciudad.
A diez minutos de la transitada Nueva de Octubre vive Henry Holguín, en las colinas de Bellavista. Algo así como el cerro San Cristóbal en Lima pero con caché. Está a dos minutos del diario Extra, una ubicación estratégica que le permite ir y venir a la hora que sea para revisar la edición de este moustro impreso, el tabloide más polémico y más vendido en la historia del Ecuador.
En Extra no importa que sus enormes y llamativos titulares –que incluyen espeluznantes fotos a todo color- informen sobre el descabezamiento de una bella mujer o el desmembramiento de un conocido brujo mexicano. Menos aun importa que su precio sea de 0.35 centavos de dólar cuando su modesto y bastante lejano competidor –Súper- se venda diez centavos menos. En el Perú el precio de un diariochicha –de los más de doce que existen sólo en Lima- está en el orden de los 0.50 céntimos de sol, es decir, unos 0.15 centavos de dólar.
El sensacionalismo, que es donde se ubica Extra -que vende 180,000 ejemplares al día y 220,000 los lunes por el suplemento de mujeres desnudas- presenta en sus noticias la exaltación desmesurada de los elementos gráficos y de color, sin que la información –como nos consta- deje de ser cierta.
La adicción
Ya estamos en la casa de dos pisos de Holguín, sí que cuesta subir esa colina, tan vertical. Son casi doscientos metros sobre el nivel del río, el yaris sube en primera, aunque valga la pena hacer la nota no es saludable –hablando de fierros- forzar el motor. Un gran pitbul negro nos recibe en la puerta… sereno moreno!.
Con su café entre manos -tan adictivo como la Extra- y con decenas de amarillentos recortes periodísticos -que recuerdan el atentado que sufrió en Cali en 1987 y del que salió bien librado pese a los ocho impactos de bala- Holguٳn refiere sentirse orgulloso de dirigir este diario, a pesar de los cientos de detractores que tiene y de las decenas de amenazas de muerte que le llueven a menudo.
Este género periodístico –que algunos llaman subgénero- no es sino el más cercano al salvajismo y a la corriente primigenia que los humanos llevamos dentro, dice Holguín.
Muchos nos llaman sensacionalistas y amarillistas, sin embargo estos dos conceptos difieren fundamentalmente, explica este caleño con 57 años encima, 44 de ellos dedicados al ejercicio periodístico y casi todos al filo de la navaja. Actualmente es considerado el gurú de la crónica roja en el Ecuador.
Nosotros no inventamos nada. Todo lo que publicamos es lo que ha realmente ha ocurrido. Sin embargo echamos mano de todos los elementos sensacionalistas de los que disponemos para matizar y para hacer atractiva la noticia, detalle que a nuestros lectores fascina y a mí regocija. Somos la historia diaria de esta sociedad, injusta y hambrienta, refiere.
El amarillismo, dice, se vale de la mentira y de la invención para elaborar las noticias más escabrosas o para silenciar otras. Nosotros no estamos en ese rubro como sí lo están, incluso, algunos de los que se consideran diarios serios en este país.


El gurú
A los 13 años Holguín hizo su primera nota radial en Cali y jamás –como suele suceder en estos casos- imaginó que cuarentaicuatro años después se convertiría en el autor intelectual de la noticia hecha sangre, de la información controversial y sin tapujos y de la fotografía sin maquillaje y sin retoques.
No hay todavía un periodista local de su talla que le pueda arrebatar esa distinción y menos aun el cargo. No es gratuito por ello que Galo Martínez Leisker, propietario de Gráficos Nacionales, -la empresa que edita Extra y Expreso- tuviera que “extraditarlo” de Colombia las dos veces que salió expectorado de la editorial.
Los periodistas de ahora –agrega- han perdido la emoción y la pasión por la crónica roja y los que la ejercen lo hacen sólo por el sueldo o porque no tienen otra cosa que hacer. El buen reportero sangriento –como lo he sido yo- es aquel que no vomita cuando ve a un muerto destrozado o aquel que va presuroso al lugar de donde los otros regresan titiritando de miedo.
Se está creando una generación de periodistas sumamente lights que egresa de las universidades convencida de que todo lo que significa sangre y muerte está fuera del alcance periodístico, aun cuando la crónica roja -añade- ha ocupado un importante lugar en las páginas de la mayoría de diarios latinoamericanos.
Recuerda que El Tiempo de Bogotá publicó las crónicas de las masacres de Tirofijo o de los grandes bandoleros de los años 50 y 60 en las que se incluian fotos escalofriantes en primera página de cuerpos destrozados y cabezas deguelladas con los famosos cortes franela o corbata.
Detiene la conversación. Mira el fondo de la pequeña vasija y repara que el café se ha agotado –Un día no es sabroso sino tomo cuatro de estas tazas -. Hace una pausa. Levanta la mirada para dar un último suspiro. Nosotros en Extra gritamos todos los días contra la injustica social, no nos vamos a detener nunca y sí, me alegra dañarle el desayuno a los cómodos y a los que creen que viven en un país virtual que no existe.
Para el corto plazo Henry Holguín está planificando formar una escuela de reporteros de este género periodístico. No hay periodistas de crónica roja porque no existe un solo curso universitario sobre la materia y porque además no hay profesores que la impartan, puntualiza.
Un prolongado silbido abajo en la calle lo retrae. Es César Contreras, el reportero de la tarde que llega presuroso a su domicilio. Le trae la edición adelantada de Extra. Treinta segundos de rápida lectura y repara en la página nueve un error de impresión. De inmediato ordena -por celular- parar la rotativa. Lo bueno de vivir cerca es que tengo la oportunidad de leer el diario antes de que salga a luz, así puedo detener las máquinas antes de que sea tarde.
La crónica roja la llevo en mis venas, no podría hacer otra cosa, pero ya estoy cansado. En poco tiempo me veo con mi mujer administrando un pequeño hotel en la playa y terminando de escribir un par de novelas que han quedado inconclusas. Un par de novelas que darán que hablar, particularmente una de ellas que espero vea la luz cuando yo no esté en este mundo. Me conviene realmente estar allá arriba por todo lo que implica su contenido.
La otra cara
César Ricaurte es uno de los más encarnizados críticos del género y ha sostenido apasionados debates con Holguín. Ricaurte sostiene que al publicarse noticias sin contexto que describen y enumeran los hechos delictivos se genera una sensación de terror y de pánico colectivo. La gente tiende a armarse y a atrincherarse en sus casas, a cerrar los barrios y a recurrir cada vez más a los linchamientos públicos. Si bien existe una base real de hechos delictivos en alza, es muy peligroso presentar las cosas como si las ciudades estuvieran tomadas por la delincuencia. Las estadísticas y los estudios indican que eso no es real.
Entonces, ¿porqué se consume la crónica roja?. Recordó que hace algunos años, cuando hacía un diplomado en la Universidad Andina asistió a un taller con la profesora española Amparo Moreno. Ella había estudiado a fondo el fenómeno de los tabloides españoles (el equivalente a los diarios sensacionalistas del Ecuador) y llegó a la conclusión de que la gente de los sectores populares compraba los diarios de este tipo porque son los únicos que hablan de ellos y son los espacios de prensa que los tornan en protagonistas de las noticias de primera plana, aunque sea a través de episodios de sangre y violencia.
En los últimos 25 años Ecuador ha registrado un crecimiento sostenido de la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes. Pasó de 6,4 a finales de los setenta a 15 homicidios por cada 100.000 habitantes a finales de los noventa, según un estudio de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales con sede en Ecuador.
Mientras tanto, el médico forense y psiquiatra, Juan Montenegro, quien además es director de la Morgue de Policía de Guayaquil, explica que los diarios sensacionalistas y de crónica roja no hacen sino difundir un mensaje subliminal que llega a los estratos sociales más ignorantes para hacer que estos -como en una catarsis- convivan y se gangrenen con una violencia de la que ya son parte.
El diario que difunde la noticia o la fotografía de un hombre que tuvo que ahorcarse porque no podía seguir manteniendo a su familia o de aquel que se disparó un tiro porque la mujer lo abandonó, no hace sino enseñarle a ese lector, con poca autoestima, ignorante y desempleado, que el camino más fácil en caso de llegar a una situación similar es quitándose la vida.
Montenegro ha colgado en su gélida oficina de la Morgue medio centenar de reconocimientos por su labor forense. Es un viejo conocido de la prensa local y no ha dudado nunca en abrir las cámaras frigoríficas a los reporteros y fotógrafos que entran y salen del edificio como en su casa .
Es una suerte de proveedor de sangre para los cronistas rojos y sabe que sin su complacencia, estos no podrían regresar a sus salas de redacción. Siempre hay un muerto con una historia que contar, dice mientras firma el formulario que autoriza a los familiares de un joven pandillero –asesinado en un supuesto ajuste de cuentas- darle cristiana sepultura. Por cierto, sus fotos ya están en la rotativa de Extra.


"LA MACHACA"


"...En los años 70, Henry Holguín, ex director de la revista Vea, sorprendió a los lectores con un reportaje en la revista Cromos en el que anunciaba el descubrimiento de la machaca, animal cuya picadura se tornaba mortal si la víctima no hacía el amor en las siguientes 24 horas.

Todo empezó hace muchos años en un pequeño pueblo del Putumayo el cual celebraba las fiestas anuales, un par de periodistas que fueron enviados a cubrir la nota llegaron un día tarde a la dichosa celebración y no teniendo que decir a sus editores iniciaron un periplo por el pueblo tratando de descubrir algo que fuera interesante, la suerte les llevo a una pequeña exposición de artesanos los cuales exponían y vendían entre muchas cosas mochilas, vasijas, collares, en fin...

Entre aquellas cosas los periodistas encontraron un insecto que nunca habian visto antes, y preguntaron ¿qué era eso?; el vendedor no se sabe de donde o porque, les dijo que se llamaba La Machaca (Fulgora lanternaria) y que era un bicho muy peligroso, porque su picadura era mortal.

La única forma de evitar morir era hacer el amor dentro de las 12 horas siguientes a la picadura.

La historia la contaron por el periódico e inmediatamente se desato una epidemia de picaduras de machaca, tan así, que se reporto el caso de unas monjas que prefirieron morir antes que acudir al tratamiento.

Esto fue hace cerca de cincuenta años y aun se habla hoy en dia de accidentes por machaca aunque con un toque de malicia y buen humor, en ciertos círculos de la sociedad colombiana. vale la pena aclarar que los fulgóridos en general son insectos totalmente inofensivos y que a pesar de las aclaraciones del caso, hechas por parte de los expertos en la materia, muchos colombianos deben su boda a este historia..."

LA MACHACA ME LA INVENTÉ YO

En los años 70 logró atraer hacia Colombia la atención del mundo cuando dijo, en Cromos, que había encontrado al criminal nazi Martin Bormann en plenas selvas del Putumayo. Casi al mes, descubrió la machaca, un insecto que mataba a quien picaba, si este no hacía el amor en las siguientes 24 horas. El país entero enloqueció con el cuento: salieron camisetas, llaveros, canciones y unguentos, y no había un pueblo donde no hubiera una fuente de soda, bus o motel que no llevara ese nombre: La Machaca .
En los años 70 logró atraer hacia Colombia la atención del mundo cuando dijo, en Cromos, que había encontrado al criminal nazi Martin Bormann en plenas selvas del Putumayo. Casi al mes, descubrió la machaca, un insecto que mataba a quien picaba, si este no hacía el amor en las siguientes 24 horas. El país entero enloqueció con el cuento: salieron camisetas, llaveros, canciones y unguentos, y no había un pueblo donde no hubiera una fuente de soda, bus o motel que no llevara ese nombre: La Machaca .

En enero de 1972 cubrió la toma guerrillera de San Pablo (Bolívar), por el entonces comandante del Eln, Fabio Vásquez para Cromos. Su relato pasó a la historia en la Antología de grandes reportajes colombianos, de Daniel Samper Pizano.
Luego de chiviar a todo el mundo y de alcanzar la celebridad en Cromos, Henry Holguín pasó por Vea, El Bogotano, regresó a su Cali natal, estuvo en Super, trabajó en Guayaquil (Ecuador) por algunos años. Volvió y su carrera continuó en periódicos y emisoras caleñas, hasta que el resto del país lo fue olvidando, durante los últimos 25 años.

Hace poco regresó a Cromos y la semana pasada lo nombraron director de Vea, revista donde intentará, de nuevo, revivir sus mejores épocas de exitoso reportero de crónica roja.
Fernán Martínez Mahecha, compañero de Holguín en El Pueblo de Cali, lo describe como un animal para husmear la noticia: Va a hacer un reportaje y trae cuatro. Va a cubrir una tragedia aérea y en el camino se encuentra una manada de garzas en un árbol, les hace tomar fotos y escribe tremenda nota: Descubrimos dónde ponen las garzas! .

Fue mentira.
Pero, desde sus descachadas con las historias de Bormann, que no era más que un inocente anciano alemán radicado en la selva, y con el descubrimiento de la peligrosa mariposa, lo persiguió la fama inventor de fantasías periodísticas.

El admite que se inventó la historia de la machaca. Fue mentira de principio a fin. Era como para sacar la pata por lo del nazi y, sobre todo, por la competencia con Juan Gossaín, pero no pensé que fuera un éxito periodístico. A la semana siguiente, en las calles había hasta bailes sobre la machaca. Pero un científico demostró que el maldito bicho no picaba .

A Juan Harmann, el presunto criminal, el cronista le encontró 31 coincidencias. Entre ellas, la fecha y el lugar de nacimiento, que habían peleado en la Primera Guerra y que ambos tenían una cicatriz que les dejó una herida de bala debajo del ojo derecho.

Holguín hizo encerrar a Harmann en Pasto y la prensa de todo el mundo fue hasta allí. Pero cuando llegaron las huellas dactilares se comprobó que no era. Todos me querían matar. Yo aún insisto en que es él. Porque, qué carajos hace ese viejito allá en la selva escondido? De todas maneras, fui portada de varios periódicos internacionales que titularon: Este encontró a Bormann .

Los límites entre realidad y ficción nunca fueron problema para Holguín. Martínez Mahecha recuerda la vez, en Cali, que resultaron en medio de una balacera durante el asalto a una joyería. Se protegieron bajo un jeep y uno de los atracadores cayó herido a su lado, con un revólver en una mano y un montón de joyas en la otra. De repente, el hombre soltó el arma, el fruto del robo, los miró y blanqueó los ojos.

Tituló: Robé porque mi madre está enferma, dijo el atracador antes de morir . Martínez le dijo: De dónde sacás eso? Holguín le contestó: Quedate callado. El tipo dijo eso, vos no lo oíste porque estabas cagado del susto .
Holguín se justifica: El que busca lo fantástico por fuera de la realidad es que no tiene imaginación. No hay necesidad de inventarse nada , afirma.
Nacido en 1949, se inició en el periodismo a los 13 años en como reportero en la cadena Todelar, en 1966 se vinculó a RCN y 1968 a El Occidente.
De Todelar recuerda esta fenomenal metida de pata. Cubriendo un accidente de un avión de la FAC, concluyó su informe diciendo: El cadáver del piloto herido fue trasladado para hacerle la necropsia de rigor .
Gracias a su paso a la prensa, en El Occidente de Cali, fue a dar al periodismo judicial. Comenzó a reconocer la sangre, a quererla y sacar  noticia de ella, como también a distinguir el olor de la muerte. Y se inauguró con una historia sensacional, a la que bautizó La bella Judith .

Una mujer me llamó y me dijo que de la casa de al lado salía un mal olor. Llegamos con el fotógrafo, saltamos una tapia y encontramos el cadáver de una bella mujer acuchillada 19 veces. Hicimos las fotos y cuando salimos le dijimos a la señora que nos se preocupara, que tan solo era un gato muerto. La historia la queríamos solo para nosotros, pero cuando la Policía supo que habíamos mentido, nos pusieron presos .
Enfermizo competidor.

Si algo lo obsesiona es un sentido exacerbado por derrotar a la competencia. Cuando se enteraba de un muerto, volaba a hacer la nota, y si aún no habían hecho el levantamiento, se ofrecía a llevarlo a la morgue en el propio carro de El Occidente. Cuando el redactor de El País llegaba, el muerto ya no estaba.

Hoy los periodistas se llaman para darse las noticias por teléfono: Qué tenés vos . La competencia es la base de este asunto, pues porque todos publicaríamos las mismas noticias grises, frías y el mismo plano. Así se establece un mismo nivel de mediocridad, y eso se nota , opina.

Su concepto de rivalidad va más allá de los medios. En 1970, entró a Cromos y se encontró con Juan Gossaín, con el que se peleaban las seis primeras páginas de la revista.
Mandaba al diablo al que fuera. Y no llegó más arriba porque, definitivamente, le faltaba disciplina , dice Gossaín.

Y de tal manera que una vez, el hoy director de Radio Sucesos, lo golpeó y Holguín, como buen caleño barriobajero, lo persiguió por tres cuadras con un pico de vidrio en la mano. Aunque Gossaín era su jefe, no lo echó: se entendían -dice Holguín- porque se trataba de dos periodistas emocionales, explosivos y sensitivos.

Daniel Samper, su jefe en El Pueblo, de Cali, recuerda que tuvo muy buena relación profesional con él: Cualidad: no se varaba ante nada. Defecto: no se varaba ante nada. Quiero decir que a veces estaba dispuesto a saltarse algunas normas inevitables del periodismo con tal de traer la información. Había que tenerle el pie en el freno, no en el acelerador .
Muchas veces aplicó prácticas non santas, como hacerse pasar por un oficial de la Policía para detener a los testigos de un crimen e interrogarlos o, algo más tenebroso, armar como rompecabezas un cuerpo que había sido descuartizado en 17 partes para poderle hacer una foto.

Un generador de sensaciones. El mismo que hace cuatro años, junto con otros 91 reporteros, firmó un manifiesto que enviaron a la Sociedad Interamericana de Prensa, en el que proponían un tercer camino entre la prensa seria y la amarillista. Un sensacionalismo que no inventara ni utilizara a niños y enfermos.
Qué se necesita para ser buen reportero? Suerte, compañero. Reportero que salga a la calle y no encuentre que estén asaltando un banco, no va a pasar nada con él , afirma.

Siendo director de El Bogotano, una madrugada llegó la camioneta a buscarlo, pito y pito, pero Holguín no salió. Se abrazó con su esposa de ese entonces (tiene 4 matrimonios) y dijo que estaba aburrido de madrugar a las comisarias a ver apuñalados, que dejaba la crónica roja.
Mentía. Volvió y todavía está aquí.

A los 53 años, Henry Holguín se le medirá al reto de convertir a Vea en algo más que una revista de destapes.

1- Así era la Machaca, una inocente mariposa que Holguín convirtió en un mortal insecto afrodiciaco.
2- Bormann y Harmann, protagonistas de otra de las novelas de Holguín.
3- Haciendo reportería en Cali. La figura de Holguín recuerda al también caleño Andrés Caicedo, su amigo y con el que rumbeó en las épocas de los apartamentos de solteros, del amor libre y sin el riesgo del sida.
 4- Holguín dice que los dos mejores cronistas de Colombia han sido Germán Castro Caicedo y Juan Gossaín.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
28 de julio de 2002
Autor

“El Periodismo es la manera más divertida de morirse de hambre”


JOSE ANGEL BAEZ A. Redactor de EL TIEMPO
  
miércoles, 30 de noviembre de 2011

Bajito y gordito, de sonrisa amplia y de espíritu jovial, Henry Holguín, colombiano, nacido en Cali  hace 62 años, muestra que detrás del  Editor en jefe del diario más polémico pero, más vendido en el Ecuador, El Extra , existe un hombre profundamente enamorado. Enamorado de su profesión y de su “morochera”, como llama a su séptima esposa de 18 años.
Holguín, en una pequeña sala de 6 cómodas sillas, bajo un mosaico de “estrellas de la televisión”, relata sus experiencias, revela sus sentimientos, comparte sus miedos detrás de las escaramuzas, detrás del telón, bajo el manto de “El verdugo”  y muestra sus claroscuros.

¿Quiera saber si usted siempre sintió estas ganas por investigar, por saber, por ejercer el periodismo?
Bueno, yo soy hijo de periodistas, mis padres fueron periodistas. Mi madre fue una de las más famosas periodistas de Colombia , Margarita Cubillo, La Maga.
Yo estaba condenado a ser periodista. Mi madre me llevaba a mí al periódico desde muy niño. Yo crecí en los talleres de Diario El País, ahí aprendí a caminar entre los rollos de papel y la tinta.
 La leyenda dice que a Henry Holguín le echaron tinta en vez de agua bendita. No sé si será verdad pero, como si lo fuera.

¿Cuando decidió usted dedicarse a esta profesión?
Bueno, yo nací siendo periodista. A los 4, 5 años ya hacía periodiquitos de papel. En el colegio siempre fui el que hizo los periódicos del curso, del grado.

¿Se imagina haciendo otra cosa que no sea periodismo?
No, ¡no!
Bueno, ahora estoy empezando mi carrera como novelista.
Yo soy un reportero condenado a muerte, pero esto es otro tipo de periodismo realmente.
Yo no me imagino haciendo algo diferente, es más, yo creo que de aquí ya va a ser la muerte. Actualmente he aceptado el reto de dirigir toda la parte tecnológica de la comunicación del periódico. Para una persona que comenzó imprimiendo en plomo, hace ya 50 años, voy a cumplir en esto 50 años, es un reto increíble, pero vale la pena y me siento muy contento.

¿Qué se siente estar a la cabeza de un diario tan polémico como es El Extra?
¡Upa! Es una responsabilidad muy grande. Yo me he acostumbrado ya 23 años a no dormir. Yo duermo muy poco. Duermo unas 2,3 horas en la noche porque todo el tiempo tengo el celular encendido. Tengo 68 corresponsales llamando a las 2, a las 3 a y esa es realmente la manera más divertida que tengo yo, y que creo yo que se puede vivir del periodismo en la forma en que yo lo hago.

¿Por qué el Diario Extra tiene esta línea tan cruda, por así decirlo?
Siempre donde quiera que haya estado e instalado esta doctrina, la doctrina sensacionalista, no amarillista, que se basa precisamente en decir la verdad. Por eso usamos las fotos grandes, por eso usamos los titulares coloridos, por eso ponemos signos de admiración, en los títulos, porque yo considero que nosotros gritamos donde los demás susurran y, tenemos que contar esa historia diaria.

¿Pero no es lacerante la  información manejada de esta manera, para una sociedad que ya de por sí es tan violenta?
Cuando por ejemplo a mí se me acerca alguien y me dice usted me dañó el desayuno esta mañana con esa información, yo digo para mí: eso era lo que quería; dañarle el desayuno a los que viven protegidos por grandes paredes, con vigilancia en la puerta y que no saben que hay sectores donde las papas queman, donde ponerse unos zapatos deportivos significa, prácticamente, una sentencia de muerte, donde salir con una chica a bailar es casi una segura violación. Nosotros tenemos que trasladar esa realidad a las casas de los cómodos, a la casa de los que no se dan cuenta.

¿El Ecuador es cómodo?
Si, demasiado, demasiado cómodo. El Ecuador  acepta  lo que está pasando sin preguntar.

¿La prensa “común” del Ecuador es cómoda?
Si, desgraciadamente sí. Es cómoda y no sólo es cómoda, es cómplice también porque, precisamente, nunca, nunca dijo lo que estaba pasando. Los únicos que gritamos eso como el pastorcito mentiroso “ahí viene el lobo a comerse la oveja” fuimos nosotros, el Diario Extra.
Ahora con el paso de los años hemos ganados la pelea.
Cuando yo veo a Ecuavisa  transmitiendo crónica roja, yo me doy cuenta de que hemos ganado la pelea, cuando veo que ya todos los noticieros de tv tienen segmentos de crónica roja, cuando veo que el Presidente de la República que ha dicho que a nosotros si nos exprimen no sale sangre, compra un cuarto de página en la página 3, que es la más sangrienta, para anunciar sus cadenas de los sábados, me doy cuenta que estamos ganando la pelea.

¿Hay algo que le haga llorar a Henry Holguín?
¡Uy! Mucho. Soy un llorón consuetudinario. Yo lloro con muchísimas de las historias que nosotros mismos publicamos, lloro viendo películas, lloro leyendo libros. Los poemas de Fernando Artieda me hacen llorar. La realidad es que soy muy sensible.

¿Y al “Verdugo” algo le hace llorar?
Uuuu… cantidades de cosas. Cuando por ejemplo me hicieron esa campaña tan sucia… (Hace un gesto que denota su indignación) me transformaron en homosexual. Durante 15 días fui homosexual en Guayaquil, eso es bastante duro.
Yo me encerraba a llorar, no tanto por mí sino por los que hicieron eso. Pensar que a eso lo llaman periodismo…
No estoy de acuerdo con la prensa rosa. No estoy de acuerdo con el amarillismo  de Héctor Cáceres, de Vamos con Todo y este tipo de programas.

¿Usted considera que la tv miente?
Muchísimas veces.
En estos programas por ejemplo se miente raspantemente. ¿Qué tal lo que me hicieron a mi? Le pagaron 1800 a un homosexual para que fuera y me denunciara en la fiscalía por acoso sexual y dijera que si algo le pasaba era culpa mía, A los 3 días le hicieron un atentando. Querían matarlo, para llevarme a mí a la penitenciaría ¿y tú sabes en la “peni” cuánto dura Henry Olguín, editor de Diario Extra?…Me matan en 1 hora. Era la jugada increíblemente perversa. Querían terminar con mi muerte, y eso lo hicieron en Vamos con Todo.

¿El hecho de ser una figura pública ha afectado el aspecto familiar?
Claro. Las mujeres se cansan de quedarse peinadas y vestidas el día del aniversario porque tenemos que salir a cubrir una noticia y, se cansan de la permanente amenaza. Varias veces me han puesto bombas en mi casa. Mi casa la allanan permanentemente. Hemos tenido problemas cantidades de veces.
Mi hijos han vivido tiroteos en los que han tratado de matarme, y ellos, siendo muy niños ayudándonos a cargar las armas para defendernos.

¿Cuál es la prioridad de Henry Holguín?
Sobrevivir.
Sobrevivir para poder contar la historia, porque, ¿si me matan quien va a contar la historia? No le puedo dejar eso ni al Universo, ni al Comercio. Ellos sólo publican la verdad rosadita.

¿Ha sido alguna vez timado?
Timado, engañado muchísimas veces.

¿Por quién?
Pues desde mujeres que me han puesto unos cuernos espantosos. Ese es el peor de los timos (ríe), hasta muchísima gente que me ha engañado, me ha mentido y me ha obligado inclusive, a meter la pata en mi profesión.
Ha habido crónicas e historias en las que yo he creído profundamente en una fuente, y luego me he dado cuenta de que me han mentido. He cometido todos los errores que se pueden cometer en periodismo, y sí, me han timado muchísimo.

¿Alguna vez le han propuesto participar en política?
Yo fui candidato a Alcalde en Cali y perdí por 200 votos la primera elección popular de alcalde y, he sido Concejal electo de la ciudad de Cali. Yo  he hecho política !si!

¿Y qué opina de la política?
Es mucho más sucia que el periodismo rosa.
(Carcajada) Con eso te digo todo.

¿Puede dormir?
Duermo profundamente las pocas horas en que puedo hacerlo, hasta que me timbra el teléfono porque me llama un corresponsal.

¿Y después de ver todas esas fotos, y toda la sangre, se puede dormir tranquilo?
Claro, claro.
Toca.
Toca muchísimas veces.
Duermo después de que pegaron 7 balazos; que eso es mucho más difícil de hacer después de que te hieren en esa forma.
Si uno cree que está haciendo las cosas bien, como es debido, sí se puede dormir

¿Si usted se despierta a media noche en que es lo primero que piensa?
Bueno, pienso en qué me despertó, cojo mi pistola y voy a dar una vuelta por la casa a ver que hay porque todos estamos expuestos a que en cualquier momento se metan los sicarios. Hoy en día en Ecuador, todos estamos expuestos. Y a mí que recibo un promedio de 3, 4 amenazas diarias, imagínate.

¿Esta situación que vive es un reto para usted?
Ya para mi es una costumbre vivir así unos 30 años de los 50 que llevo ejerciendo esta profesión. Nos ha tocado aprender a manejar armas, nos ha tocado aprender a usar un chaleco antibalas.

¿Alguna vez le disparó a alguien?
(Ríe) Me niego a responder hasta que esté presente mi abogado.
Sí, me ha tocado. Me ha tocado para defenderme, no una, varias veces.

¿Ha amenazado?
No. Los hombres no amenazan. Los hombres actúan cuando toca hacerlo.

¿Tiene tiempo libre?
Fin de semana cada 15 días. Lo aprovecho y me voy para Salango, a la orilla del mar.

¿Este sería su fin de semana ideal?
Si. Ese es mi fin de semana ideal, claro, con mi mujer, mi amigo Alfonso Pinargote, el tío del “Buen muchacho” que es el dueño de la hostería donde yo voy mientras termino de construir.

¿Porqué existe el “Lunes sexy”?
La inmensa cantidad de hombres de este país, que son la mayoría lectores del Extra exigen, ese “Lunes sexy”  que comencé a sacarlo desde el primer Lunes en que llegué en el año 88 a este país. Hoy en día las chicas ya no están con los senos al aire, lo cual me parece aburridísimo, pero bueno, así se impone ahora.

¿Hay algo que se negaría a hacer en periodismo y en su vida en general?
En la vida no aceptaría jamás tratar de hacerle daño a una persona que no me lo está haciendo, y no aceptaría, en periodismo, ni venderme ni comprarme.

¿ Piensa retirase del periodismo en algún momento?
Si Dios quiere, si. Si mis novelas se convierten en Best Seller, como todos los escritores deseamos, me retiraré en algún momento.

¿Para finalizar, qué le diría a una persona que apenas empieza en el quehacer periodístico?
Que apenas puedan cambien de profesión porque es la manera más divertida de morirse de hambre.
Publicado por Periodismo Digital